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filosofia

El estoicismo no es aguantar callado. Eso es otra cosa

Argumento con contraargumento

Tengo un amigo que se rompió a los 45.

Le diagnosticaron una depresión clínica que en su caso fue tarde porque llevaba tres años en duelo de su padre sin hablarle a nadie de su padre. Ni a su mujer. Ni a su hermano. A mí me lo contó en un bar a los nueve meses de medicación.

Le pregunté por qué no había dicho nada.

Me dijo: “para no daros la murga”. Y después, algo más bajo: “para aguantarlo como un hombre”.

Atención.

Hay un meme que circula bajo la etiqueta de estoicismo y que es, en realidad, otra cosa. Una mezcla entre cultura militar mal digerida, machismo de pueblo y content anglosajón de las cuentas tipo @stoicfortitude. El resumen ejecutivo del meme es éste: siente menos, habla menos, soporta más.

Nancy Sherman lleva décadas trabajando con militares estadounidenses sobre lesión moral — el daño psíquico que deja matar, ver morir o no haber podido salvar a alguien. Es profesora de filosofía en Georgetown y antes lo fue en la Naval Academy. Su libro de 2021, Stoic Wisdom, recoge lo que aprendió de mirar de cerca el estoicismo que efectivamente se aplica en la vida real, no en Instagram.

La tesis central, dicha sin floritura: los estoicos antiguos nunca defendieron lo que el meme actual les atribuye. Stoic resilience, en la lectura de Sherman, no se construye sobre auto-suficiencia ni sobre indiferencia emocional. Se construye sobre lo que ellos llamaban oikeiōsis — afiliación natural, vínculo. La virtud estoica es prosocial por definición.

Sherman lo argumenta así a lo largo de Stoic Wisdom, parafraseo: somos resilientes a través de relaciones profundas, no a pesar de ellas.

Esto pone en problemas a mi amigo del bar. Y a un porcentaje significativo de los hombres que conozco. Y a mí mismo, en mis peores momentos.

Lo que Sherman observa, mirando soldados, es que el silencio que el meme premia como virtud estoica es, en términos clínicos, factor de riesgo. La lesión moral no se cierra con apretar los dientes. Se cierra con conversaciones difíciles y duelo compartido. Que es precisamente lo que el meme actual ha conseguido criminalizar.

Pigliucci va por el mismo carril. En How to Be a Stoic (2017) propone añadir dos virtudes a las cuatro clásicas: humanidad y trascendencia. No porque a Marco Aurelio se le olvidaran, sino porque la traducción al meme actual las amputa. El estoicismo de cuarto — el del señor solo con su café negro y sus libros caros — no es estoicismo. Es otra cosa.

Mi amigo no era estoico. Era frágil disfrazado de duro.

Y aquí es donde la cosa empieza a oler a paternidad, aunque no la he nombrado. Porque lo que estaba haciendo mi amigo es exactamente lo que hizo su padre. Y lo que sus hijos van a hacer si nadie rompe la línea. El estoicismo-meme se hereda como una hipoteca silenciosa que nadie sabe quién firmó originalmente.

Sherman sostiene, hablando de soldados, una idea que sirve también para padres: la fortaleza estoica auténtica incluye la capacidad de ser visto en momentos malos. Lo otro — la coraza, el silencio, el aguante — es teatro caro pagado por la persona equivocada.

Mi amigo está bien. Lleva tres años hablando. Su hermano está al teléfono.

Lo que pasa es que tardó tres décadas en darse cuenta de que aguantar callado no era estoicismo. Era miedo, decorado con togas.

P.D. Si vas a leer un libro de Sherman, que sea Stoic Warriors (2005), no Stoic Wisdom. El primero es trabajo de campo con militares; el segundo es síntesis para público general. Ambos son sobrios. Y ambos están lejos del Daily Stoic.

Contraargumento

Hay una tradición seria de estoicismo individualista — Epicteto sobre todo en algunos pasajes — que sí parece defender la auto-suficiencia radical. Nancy Sherman ofrece una lectura de Stoic Wisdom (2021) y de su lectura previa de los textos sobre moral injury, pero no es la única lectura posible. Otros académicos, como William Irvine en A Guide to the Good Life (2009), sí leen el estoicismo como práctica primariamente individual. El argumento de este texto se sostiene si concedes peso a Sherman, Pigliucci y la tradición que destaca la oikeiōsis — la afiliación natural con los demás — como núcleo estoico, no como adorno.

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