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salud

El VO2 max es el nuevo coche caro

Argumento con contraargumento

Hace unos años, en las cenas, el amigo Roberto hablaba de su coche.

Marca, caballos, consumo, suspensión. Yo asentía. Mi coche tenía cinco puertas y arrancaba.

Este año Roberto ha cambiado de tema. Ahora habla de su VO2 max.

Cuarenta y siete. Está orgulloso. Subió de cuarenta y dos en cuatro meses. Ha colgado la gráfica del Garmin en el grupo de WhatsApp. Antes mandaba la foto del coche en una curva. Ahora manda la curva.

El objeto ha cambiado. La conversación no.

El VO2 max es una métrica buena. De las mejores que tenemos para predecir cuánto vas a vivir. Hay revisiones grandes que lo asocian con menor mortalidad por cualquier causa de forma muy consistente. No es humo.

Pero hay un matiz que la gráfica no enseña.

Esos estudios son observacionales. Significa esto: las personas con VO2 max alto suelen tener veinte cosas más bien hechas. Duermen, comen, beben menos alcohol, mantienen relaciones sociales activas, no fuman, hacen revisiones, tienen ingresos suficientes para entrenar. La métrica es un cogollo en el que se ven todas esas variables a la vez. No es el motor que las mueve.

Subir tu VO2 max de cuarenta y dos a cuarenta y siete es bueno. Casi seguro que has hecho dos o tres cosas bien para llegar ahí. Pero confundir el indicador con la causa es el clásico error: como pensar que llevar reloj caro te hará puntual.

Y aquí es cuando el coche entra otra vez en escena.

Cuando una métrica empieza a definirte, empiezas a optimizar para la métrica, no para lo que la métrica medía al principio. Garmin lo sabe. Whoop lo sabe. Apple lo sabe. Te venden el número porque el número es la droga, no la salud.

Síntomas: hablas de tu VO2 max en cenas a personas que no lo tienen medido. Sustituyes “fui a correr” por “hice una sesión zone 2”. Te frustra cuando una semana mala te lo baja un punto. Empiezas a evitar deportes que no suben el número aunque te gusten.

Eso ya no es entrenar. Eso es coleccionar.

La pregunta útil no es cuánto VO2 max tengo. La pregunta útil es esta: si mañana se acabaran los wearables, ¿seguirías entrenando igual?

Si la respuesta es no, no estabas entrenando para tu salud. Estabas entrenando para la gráfica.

Roberto entrenará durante mucho tiempo. Lo conozco. Pero el día que se rompa la rodilla y el VO2 max baje a treinta y seis sin que él pueda hacer nada, va a tener un problema con la métrica que no va a tener con el cuerpo. Porque el cuerpo entiende que se rompe. La métrica no.

El coche caro era una métrica de estatus disfrazada de pasión por la mecánica. El VO2 max es una métrica de salud disfrazada de identidad.

Una mejor que la otra. Pero la trampa del disfraz es la misma.

P.D. Mide. Pero no te conviertas en lo que mides.

P.D. 2. El día que tu hijo te pregunte por qué entrenas, no le digas el número. Dile qué te permite hacer.

Contraargumento

La asociación entre VO2 max alto y menor mortalidad por cualquier causa está bien documentada en estudios observacionales grandes. Tener un VO2 max alto no es un capricho: es un marcador útil para el médico y para ti. La crítica no va contra la métrica, va contra usarla como identidad social. Quien entrena para mejorar el VO2 max está haciendo algo bueno por su cuerpo aunque también lo cuente en la cena.

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